Chat Perché

El gato trepa, araña y se esconde. Su salón no tiene por qué sufrirlo.

Hamacas y perchas de ventana para gatos

Un gato pasa una parte considerable del día observando. No durmiendo: vigilando, desde un punto alto, lo que se mueve fuera. Es una necesidad de especie, no un capricho, y una ventana sin sitio donde sentarse lo deja insatisfecho.

El alféizar casi nunca basta. Es demasiado estrecho para que un gato se tumbe entero, suele estar ocupado y se calienta en verano. Una hamaca con ventosas resuelve las tres cosas a la vez: se fija al propio cristal, mide de cuarenta a cincuenta centímetros de ancho y deja pasar el aire por debajo.

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