Cinta antiarañazos — la esquina del sofá, protegida
Desde 17,90 €
El gato trepa, araña y se esconde. Su salón no tiene por qué sufrirlo.
Un gato no araña para destrozar. Marca territorio con las glándulas de sus almohadillas, mantiene sus uñas retirando la vaina muerta y se estira por completo al despertar. Tres necesidades reales, y ninguna desaparece regañando.
La esquina del sofá es la primera atacada porque lo reúne todo: una superficie vertical, una textura que engancha y el lugar central de la habitación — el que un gato quiere marcar. Prohibir ese sitio sin ofrecer otro solo traslada el problema al sillón.