Nido colgante — en alto, no en el suelo
Desde 23,90 €
El gato trepa, araña y se esconde. Su salón no tiene por qué sufrirlo.
Esconderse no es miedo. Un gato que se pone a cubierto se recupera: duerme más profundamente en un espacio cerrado porque ya no tiene que vigilar su espalda. Un gato sin refugio duerme mal, y un gato que duerme mal se vuelve irritable.
El tamaño importa más que la comodidad aparente. Un gato elige un refugio que lo abrace — es el contacto con las paredes lo que tranquiliza, no el espacio. Un cesto demasiado grande se queda vacío mientras se enrosca en una caja de zapatos. La regla práctica: un escondite apenas mayor que el gato hecho un ovillo.