El gesto correcto pide la herramienta correcta. No diez: la correcta.
Utensilios de cocción, silicona y antiderrame
La cocción casi nunca falla por falta de talento. Falla durante los dos minutos en que te diste la vuelta: el agua de la pasta que sube, el aceite servido a ojo porque no hay dosificador, el revestimiento rayado por una espátula metálica hace seis meses y que se pega desde entonces.
Esta sección aborda esos tres momentos. Una tapa con falda saliente rompe la subida de espuma sin que haya que bajar el fuego en el segundo exacto. Un pulverizador sustituye a la cucharada servida a ojo — ciento veinte calorías no elegidas, y un reparto desigual que quema un lado. Utensilios de silicona sobre alma rígida dejan intacto el antiadherente, que es la única forma de que siga siéndolo.
Una palabra sobre la silicona, ya que domina esta sección: aguanta el calor pero se deforma si queda apoyada en el borde de una cazuela caliente. No es un defecto de calidad, es el material. Un reposacucharas cuesta menos que un juego nuevo.
Ver también nuestras secciones **Cortar limpio** y **Llevar sin derramar**.


